Quizás sea que estaba escuchando "De vez en cuando la vida", quizás sea uno de esos momentos del día, pero el tema es que de repente me arrebató un sentimiento de esperanza, como caído de no se donde. Ya la había sentido sentido antes, por supuesto, pero esto no fue como aquello. Y entonces me puse a pensar.
Uno siempre tiene esperanza. Que gane Racing, que apruebe el parcial, que el amor sea correspondido, que la vida sea más justa y tantos etcéteras como personas habitamos esta tierra. Esperanzas banales, esperanzas existenciales, esperanzas que nos marcan a fuego el alma, esperanzas reales o esperanzas de fantasía. Esperanzas que crujen como auto viejo, que hechan humo, esperanzas que acompañan el tic-tac del reloj. Esperanzas que nos dan esperanza.
Claro, uno tiende a dejarse llevar. Y la esperanza nos lleva al sueño, a la utopía. El sueño despierto es un bálsamo en horas oscuras, si lo sabré yo. La vida transcurre, y nosotros soñamos que quizás mañana sea el día, o quizás no, pero soñamos en definiva. Pero el problema no es el sueño. El problema es que al despertar, todo está igual.
Tener esperanza es de las mejores sensaciones que puede tener una persona. ¿Cuál es mejor? Actuar en consecuencia. Sí, actuar, cambiar, movilizar, reformar, al menos tu entorno más próximo. Todo ayuda, sea lo que sea contribuye. Plantar un árbol en tu casa, decirle a tu vieja "te quiero", salir con una sonrisa en la cara, ayudar a quien lo necesita, conectarte con alguien. Hay un mundo ahí afuera que espera que uno lo cambie. Los seres humanos estamos en esta Tierra con una simple misión: tratar de dejarla en mejor estado de como la encontramos. Y no por nosotros, claro, sino por los que vendrán. Porque, pienso yo, ¿qué mejor regalo para los que no conocemos que un mundo mejor?
Uno siempre tiene esperanza. Que gane Racing, que apruebe el parcial, que el amor sea correspondido, que la vida sea más justa y tantos etcéteras como personas habitamos esta tierra. Esperanzas banales, esperanzas existenciales, esperanzas que nos marcan a fuego el alma, esperanzas reales o esperanzas de fantasía. Esperanzas que crujen como auto viejo, que hechan humo, esperanzas que acompañan el tic-tac del reloj. Esperanzas que nos dan esperanza.
Claro, uno tiende a dejarse llevar. Y la esperanza nos lleva al sueño, a la utopía. El sueño despierto es un bálsamo en horas oscuras, si lo sabré yo. La vida transcurre, y nosotros soñamos que quizás mañana sea el día, o quizás no, pero soñamos en definiva. Pero el problema no es el sueño. El problema es que al despertar, todo está igual.
Tener esperanza es de las mejores sensaciones que puede tener una persona. ¿Cuál es mejor? Actuar en consecuencia. Sí, actuar, cambiar, movilizar, reformar, al menos tu entorno más próximo. Todo ayuda, sea lo que sea contribuye. Plantar un árbol en tu casa, decirle a tu vieja "te quiero", salir con una sonrisa en la cara, ayudar a quien lo necesita, conectarte con alguien. Hay un mundo ahí afuera que espera que uno lo cambie. Los seres humanos estamos en esta Tierra con una simple misión: tratar de dejarla en mejor estado de como la encontramos. Y no por nosotros, claro, sino por los que vendrán. Porque, pienso yo, ¿qué mejor regalo para los que no conocemos que un mundo mejor?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los insultos son más que bienvenidos porque nada genera más pasión que una buena puteada.